miércoles, 4 de noviembre de 2015

Libro trigésimo octavo: Aviario

Aviario: crónicas y maravillas
de María Zamparelli

Con su primer libro de relatos María Zamparelli se aleja del relato histórico y demuestra su impresionante habilidad para contar relatos hiperrealistas en un imaginario fantástico. Es casi como si ambas cosas fuesen contradictorias, pero en Aviario la autora ha descifrado el balance armónico que puede haber entre ambos estilos narrativos.

Como bien anuncia la sinopsis del libro, la obra está dividida en dos partes. La primera, que es la más extensa, se llama Crónicas. En esta, la autora establece una especie de juego intratextual en donde cada relato funciona como especie de capítulo en una historia más abarcadora que va tomando forma a medida que leemos los diferentes desenlaces. Los cuentos/capítulos tienen epígrafes sobre pájaros, usualmente descripciones fisionómicas que vaticinan algún aspecto importante sobre la caracterización de los personajes. La segunda parte del libro está dedicada a los relatos cortos de la autora, todos ellos premiados o finalistas de algún premio literario, y es la más breve del libro.

Es casi imposible hablar de los personajes sin divulgar la trama de los cuentos, pero también es imprescindible hablar un poco de ellos para comprender el nivel de la crudeza realista con que la autora los ha comprendido. En lo que es quizás el relato más espectacular del libro, “Ánima sola”, la autora comienza in media res con una escena ultra violenta —y me perdonan la referencia con La naranja mecánica— que se origina en un núcleo familiar. Involucra un asesinato involuntario y un exilio pseudo idílico de un par de niños en el monte. La tensión escénica con que están construidas las escenas le brinda un fuerte aire cinematográfico al relato. La acción sucede sin tregua y las descripciones son inusualmente poéticas, a pesar de las escenas de violencia tan horribles.

En otro relato titulado “Inriri cahubabayael” la mitología puertorriqueña se convierte en vehículo literario para contar un relato híper erótico sobre un dios transfigurado que seduce a una mujer en el parque. El realismo sensual se desborda dulcemente de las páginas en medio de un frenesí que se extiende al mundo natural en donde habitan y observan los jueces del dios desesperado. El mito indígena se vincula con el realismo contemporáneo de manera espectacular a través del erotismo y el simbolismo principal del libro, que son los pájaros.



Otros relatos de Aviario persigue el rastro de una asesina, probablemente una bruja, que se apunta víctimas regularmente y de manera intratextual a lo largo de las historias que componen el libro. Un elemento detectivesco se desprende de relatos como “Anna Gromm” y “Doppleganger” en donde la trama toma diferentes puntos de vista, ya sea el de la asesina o el de alguna víctima, aunque siempre con la garantía de una relación intratextual maravillosa.

Los personajes en Aviario usualmente terminan convirtiéndose en pájaros. En la mayoría de los casos, la transfiguración les proporciona la libertad o la restauración de la “humanidad”. En un hermoso relato titulado “Un pájaro bobo” una maestra persuade a un estudiante para llevárselo bosque adentro. La actitud cínica del chico también es irónica, ya que sus palabras expresan rechazo, pero sus acciones demuestran empatía. La sensibilidad oculta o, digamos, reprimida del chico queda al descubierto tras un despojo ritual de las posesiones materiales que representan “su pequeña humanidad”. En el desenlace, la transfiguración bestial le proporciona una libertad emocional y sugiere que el verdadero villano no es la victimaria recurrente, sino las cosas materiales con las que asociamos nuestra personalidad. Este es uno de mis relatos favoritos en Aviario porque hace una crítica muy sutil de la fijación posmoderna con la imagen del individuo y la relaciona con uno de los conceptos más importantes del budismo, que es el desprendimiento de todas las ataduras terrenales como medio verdadero para alcanzar la libertad absoluta.

Otro relato mucho más tradicional y metódico utiliza un lenguaje técnico y un punto de vista cargado de nostalgia para contar la enfermedad, muerte y "segunda muerte" de un padre de familia que sufrió una enfermedad mental. El pequeño detalle del origami azul que viene con el libro toma mayor importancia como un símbolo literario del relato "Reseña de un ajuste de cuentas". Un hijo que es testigo de la enfermedad de su padre atestigua con precisión quirúrgica en su libreta Cambridge las etapas del olvido y del recuerdo doloroso que sufre un enfermo de la mente y su esposa, resignada al cuidado. Sobre todo, con una pequeña nota a modo de pincelada literaria sobre el personaje de Madame Bovary, el augurio de una posibilidad denegada en la juventud o de una aventura amorosa malograda queda presente como una posibilidad en el desenlace del relato. Pero la trama misteriosa no es la única virtud del cuento. El lenguaje técnico del contable se sirve de frases y descripciones muy sensibles que proporcionan un contraste maravilloso al estilo del narrador y, a la misma vez, lo caracteriza con varias dimensiones emocionales. La cantidad de sensaciones que experimenta como hijo ante la situación de su padre son muy genuinas y demuestran una sensibilidad oculta detrás de la ya citada "pequeña humanidad". Aunque este relato no presenta una transfiguración directa en pájaro, sí refiere el símbolo del origami de la grulla azul como una transfiguración fracasada de la madre a cualquier vida que pudo ser mejor. En todo caso, existe la amarga añoranza de la transfiguración, de lo que pudo ser.

Si tomamos los símbolos de este ingenioso libro, podríamos decir que su tema principal es la libertad absoluta, que viene  representada en las transfiguraciones de las supuestas víctimas. El convertirse en pájaro no es más que una experiencia catártica que libera a los personajes de la “pequeña humanidad” y les abre las puertas al mundo. Es también posible que la autora haya planteado el concepto de la humanidad como un tipo de prisión y que la condición humana, por tanto, sea una aspiración eterna a la libertad absoluta.

Mis relatos favoritos son:
“Ánima sola”
“Inriri cahubabayael”
“Un pájaro bobo”
"Reseña de un ajuste de cuentas"

Elementos literarios destacados:
-El intratexto
-El simbolismo ornitológico
-El hiperrealismo
-La mitología taína
-El erotismo

-La brevedad

miércoles, 28 de octubre de 2015

Libro trigésimo séptimo: Carnaval de sangre

Carnaval de sangre: microcuentos y otras brevedades de la palabra
de Ana María Fuster Lavín

La nueva propuesta de Ana María Fuster Lavín reconcilia elementos líricos propios de la poesía con la narrativa breve en prosa. Sus relatos en Carnaval de sangre utilizan recursos poéticos como la metáfora y la alegoría con gran efectividad. Aunque están separados en cuatro secciones temáticas, todos exploran la muerte, o la casi muerte, a través de diversos aspectos.

La primera sección del libro, Sin ojos: habitantes de la ciudad silente, explora la muerte del aspecto humano a través de la pérdida de la sensibilidad. Casi todos los micro relatos de esta parte, que es mi favorita de las cuatro, establecen unos símbolos sociales que representan a los drogadictos y desamparados que viven de pedir limosnas en la calle (por ejemplo, “Ciudad sin ojos 1” y “Ciudad sin ojos 2”). También habla de los que deambulan en la ciudad, a pesar de tener dinero, de la gente que vive en soledad y da sugerencias de cómo eso también los hace miserables (por ejemplo, “Veredicto” y “Esos pequeños seres diminutos”). Finalmente, explora a los enamorados que no aman, a los que deambulan en las relaciones y no relaciones (por ejemplo, Coleccionistas de polvos, Conjuro, Ángel de las alturas) que, en cierta medida, definen a una buena parte de nuestra generación de “Mileniales”.

La segunda sección del libro se llama Bajo la cama (trece días en el abismo y un final feliz). En esta, los microrelatos tienen un estilo narrativo mucho más lírico y funcionan de manera intratextual. Las breves historias van contando una especie de complicidad sobrenatural con un personaje al que la autora ha llamado Insomnio. Se encuentra con él durante la noche, en su propia cama, muchas veces debajo de ella, y en cada encuentro la lleva a descubrir diferentes facetas dolorosas de su personalidad a través de experiencias sexuales, o de recuerdos de experiencias sexuales. Su carácter poético nos permitiría darle varias interpretaciones a los símbolos aquí expuestos, pero si consideramos una vertiente mitológica podríamos recordar a los íncubos y súcubos del judeocristianismo. Sin entrar en conceptos moralistas, definitivamente hay varios elementos que señalan a la visita de estas criaturas. Por ejemplo, siempre arriban en la noche, tienen relaciones sexuales con su victima y pueden cambiar de sexo indiscriminadamente (vea los cuentos “Quererse en silencio” y “Sus ojos, mi cuerpo”). Además, y probablemente se trata del elemento más importante que respalda mi teoría, es que durante cada encuentro ocurre un acto sexual que lleva a la “víctima” a experimentar algún tipo de dolor emocional (el ejemplo más claro de esto es, quizás, “Viaje sin retorno”). Esto se puede asociar de forma simbólica con el supuesto propósito de los íncubos y súcubos, que es seducir a sus víctimas y utilizar el acto sexual para extraerles el alma.



La destreza poética de Ana María Fuster Lavín le permite llevar el mito y los símbolos a otro plano literario porque sus relatos realmente no hablan de monstruos ni de maldiciones. Muchas veces la supuesta víctima de la criatura llamada Insomnio es ella misma, lo que nos puede llevar también una interpretación difícil del íncubo y súcubo como monstruos que provienen del protagonista, similar a la clásica historia de Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Por supuesto, esto es solo una posibilidad literaria dentro de muchas (“El secreto del amor” claramente proporciona otra posibilidad interpretativa en donde Insomnio era un amante de carne y hueso); así de grande es la riqueza simbólica de Carnaval de sangre.

La tercera sección del libro se llama Carnaval de voces y sueños: amores canívales. Aquí los microrelatos proponen a la sangre y la voz humana como alimentos espirituales. Los relatos son variados ya que los personajes adquieren algo nuevo luego de consumir la sangre o la voz de una persona. En el caso de “Sed eterna” vemos un idilio erótico a través de una transgresora escena de vampirismo mientras que en “El cazador de sueños” los caníbales recuperan su lenguaje, y luego la sensibilidad, tras devorar al personaje del asesino onírico. En otros microrelatos de esta sección vemos el concepto del sacrificio como un intercambio de voces y sentimientos. En algunos casos las palabras, o el vocabulario, representan una parte de la humanidad de la persona. En cuentos como “Espejos y naufragios” y “Balada del silencio” la pérdida de una voz representa una ironía trágica. Por otro lado, en relatos como “Fuga de voces”, “La voz dormida” y “La biblioteca de las voces perdidas” el sufrimiento le devuelve las palabras, o la poesía, al protagonista. Así, las malas experiencias se convierten en una especie de ganancia a través del canibalismo emocional.

La última parte del libro se llama Los placeres de la muerte: carnaval de sangre. Aquí los microrelatos vuelven a tener la prosa más directa, aunque menos lírica, del principio del libro. La restauración estilística le da cierta redondez a la estructura del libro y le permite a la autora explorar con mayor precisión el tema climático de su obra: la muerte. Ya sea a través del suicidio o del homicidio, el tema preferido se manifiesta en un carnaval de desenlaces violentos en donde el amor, el hambre, la vocación y el arte misma son motivo de tragedia. Si bien la gran mayoría de los relatos lleva un tono melancólico o de angustia, otros pocos prefieren explorar la manifestación del terror genuino a través del extrañamiento, como en “Última danza para orquesta de cuatros y güiro”, uno de mis relatos favoritos del libro.

Como bien adelanta la sinopsis del Dr. Emilio del Carril, Carnaval de sangre es un libro de microrelatos que se aparta estilísticamente de los demás y que explora temas difíciles que usualmente preferimos evitar. Aquí, a través del arte, Ana María Fuster Lavín los ha convertido en literatura.

Mis cuentos favoritos son:
-Gol
-Las niñas perdidas
-El cazador de sueños
-Última danza para orquesta de cuatros y güiro

Elementos literarios que se destacan:
-La brevedad
-El intratexto
-La metáfora y la alegoría
-El lirismo
-El imaginario transgresor
-El erotismo

martes, 13 de enero de 2015

Libro trigésimo sexto: Tras esas gafas de sol


Tras esas gafas de sol
de María Bird Picó

La primera colección de relatos de María Bird Picó dice muchas cosas entre líneas. La sátira, el humor negro y el tono sarcástico resaltan en el estilo de la escritora porque a través de ellos surgen matices y posibilidades interpretativas inesperadas. Mencionaré dos ejemplos.

Más allá de la trivialización burlona hacia los medios populares, que con todo el derecho viene desde la primera oración del cuento “La esencia”, y también más allá del planteamiento moral sobre la trivialización del propio ser humano al tomar como parte de nuestra cotidianidad a los programas televisivos más populares (y usualmente lo más desagradables), la autora también presenta algunos asomos de temas posmodernos muy interesantes. Por ejemplo, la propia cotidianidad del programa televisivo en la vida rutinaria de la académica mujer protagonista termina por llevarla a someterse a la propia fantasía mediática a través de un delirio. El hecho de que la protagonista se tenga sujeta a la humillación pública de la que justamente siente repugnancia sugiere otros aspectos más complejos de la psiquis humana que se disfrazan entre el sarcasmo narrativo.

Por otro lado, del marido solo vemos una pierna en la habitación adjunta. Mientras la mujer profesional y académica continúa sintonizando el programa televisivo que tanto le disgusta, el hombre está aparte, en la otra habitación, completando un crucigramas sobre temas literarios mientras escucha música clásica. Su presencia está limitada al asomo de un pie y la música que escucha, como una criatura superior, no a la mujer, sino a los seres humanos. A simple vista puede sonar como una caricatura. Sin embargo, con su destreza narrativa la autora consigue proyectar varias posibilidades interpretativas a través de un simple cuadro sarcástico.

Es más probable que la autora quisiera plasmar una burla al matrimonio entre personas intelectuales que viven en universos diferentes dentro del mismo hogar. Sin embargo, me gusta mirar la posibilidad de una autocrítica muy humana a un personaje que reconoce su propia inteligencia y hasta se regodea internamente en su capacidad para reconocer lo obsceno en los medios populares de comunicación y que, sin embargo, se somete a ello y lo hace parte de su rutina cotidiana durante el descanso en el espacio íntimo del hogar. La protagonista odia lo que mira todos los días y a la misma vez lo acepta y se hace partícipe de ello. Este cuento muy bien puede esbozar el tema de la hipocresía en términos vagamente existenciales y quizás funciona como una genial metáfora sobre un matrimonio disfuncional.

El siguiente cuento se titula “La rutina” y tiene uno de los finales más geniales de la colección narrativa de la autora. Debo mencionar que la última escena del cuento me fascinó. Ahora bien, al comenzar a leer esta peculiar historia uno puede conjeturar que se trata de un cuento feminista debido a los diálogos contestatarios de la protagonista. Sin embargo, en su empeño por llevar la contraria de lo establecido, realiza cosas absurdas que ponen en cuestión la integridad de un planteamiento de protesta feminista. Por otro lado, si lo miramos desde la perspectiva de un discurso existencial, tiene mucho sentido. La mujer pone en ridículo a su familia, a sus compañeros de trabajo, a la compañía donde trabaja, al gobierno que activa la fuerza de choque, al pueblo que la adora ciegamente, a la religión (al final del cuento) y, sobre todo, a sí misma, simplemente por romper con la rutina. Entonces hay que preguntarse por qué una persona (no una mujer) se ve obligada a realizar locuras y absurdos en medio de una vida aparentemente estable y exitosa.

Todavía, en un sistema social moderno, una persona normal debe hacer cosas anormales para conservar la identidad. Lo absurdo en casi todos los cuentos de María Bird Picó radica en el hecho de que las pequeñeces cotidianas pueden ser un gotereo persistente sobre la roca de la cordura, tal como lo demostró Alan Moore con el clásico de novelas gráficas “The Killing Joke”. En el caso de los personajes de María, vemos que una persona normal se puede consumir en la sensatez debido a la repetición de las cosas más gratas. La música (“El deber”, “El secreto”), la maternidad (“La fama”, “La perfección”), el amor (“La ilusión”), la libertad, ya sea femenina, humana o profesional (“La rutina”, “La libertad”, “El talón de Aquiles”) son todas razones para que los protagonistas pierdan el control en las historias de esta colección.

En conclusión, Tras esas gafas de sol aprovecha el sarcasmo inteligente. Las tramas señalan continuamente a la rutina y lo establecido por medio de lo anormal o contradictorio. Este es un buen libro para releerlo y repensarlo porque podemos encontrar algo de nuestras vidas en él.

Mis relatos favoritos son:
“El deber”
“La perfección”

Elementos literarios que se destacan:
-La ironía
-El sarcasmo
-La sátira

domingo, 28 de diciembre de 2014

Libro trigésimo quinto: Cielos negros

Cielos negros
de David Caleb Acevedo

Durante los últimos días festivos de navidad me dediqué a hacer muchas cosas que tenía pendientes. Estuve leyendo varios libros de cuentos y este es el primero que comentaré.

Cielos negros es una obra de 14 relatos breves. Está repleta de escenas eróticas; sin embargo, no me parece que sea la temática principal del autor, sino que puede ser uno de sus instrumentos literarios favoritos. Las relaciones homosexuales son el punto de partida hacia un viaje de emociones que suelen ser una amalgama poderosa de ternura y cualquier manifestación terrible de la maldad humana, como lo son el desespero, la crueldad o la soledad.

El libro ofrece una variedad de estilos en los que se destacan lo fantástico, el realismo mágico, al relato autobiográfico o testimonial y el terror. El autor tiene la habilidad de narrar sus historias con un tono muy sincero. Esto lo ayuda a consolidar la verosimilitud de las tramas increíbles de submundo para que las tomemos y nos sumerjamos en ellas.


Cielos negros también está cargado de referencias a la cultura popular y al mundo de las bellas artes (“Buck”, “El hipster y el dragón de san Changó”), al ambiente metropolitano de San Juan (“Cielos negros”, “Los bañistas”), al ocultismo (“Cáncer”, “Gasfrodel”), a la jerga del ambiente Queer (“El secreto de su flor”) y a eventos históricos recientes de Puerto Rico. Esto me parece una apuesta osada del autor debido a que se expone al desconocimiento de algunos lectores sobre uno u otro aspecto de su narrativa. Por otro lado, para el que reconozca muchos de estos detalles tendrá sin duda una lectura mucho más interesante. En este sentido, es probable que David Caleb Acevedo haya concebido Cielos negros con el propósito de impactar a un lector informado.

Antes de concluir mis comentarios, tengo que destacar el relato “Salamandra”. Es mi favorito de este libro y es digno de antologarse por virtud de su sobriedad, verosimilitud y humanismo.

La lectura de Cielos negros es ágil e impactante. El autor tiene la destreza de encontrar luz en la oscuridad pues la ternura y la bondad son vigentes en casi todas las situaciones terribles que nos presenta. Predominantemente erótico, Cielos negros puede ser una obra Queer diferente que no se regodea en sus circunstancias, sino que las utiliza para alcanzar algo más.

Mis relatos favoritos fueron:
-“Salamandra”
-“Gasfrodel”
-“La pasión, según Caín”
-“El secreto de su flor”

Elementos narrativos interesantes:
-El contrapunto y la fábula en “Tan sol de un planeta”
-Los varios narradores en “El secreto de su flor”
-El erotismo

-La brevedad

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Libro trigésimo cuarto: Mujeres que se portan mal

Mujeres que se portan mal
de Arlene Carballo

Cuando terminé de leer el primer cuento del libro, me dije a mí mismo: he leído a Puerto Rico. ‘Mema’, que es el título del primer relato de Mujeres que se portan mal, es una historia sobre la decadencia familiar puertorriqueña. Otro relato del mismo libro, que se titula ‘La mujer que se repite’, es una narración a la Cortázar en donde los destinos de una generación de mujeres se repite en la otra y cada vez se degenera más y más hasta provocar pena y, sobre todo, angustia. Ambos son probablemente los mejores cuentos del libro y representan de una manera impersonal una literatura de reflexión sin los melodramas ni sermones moralistas que permean tan fácilmente en este tipo de historias.

Lo que me parece verdaderamente fascinante de la narrativa de Arlene Carballo es que siempre aparenta el melodrama y nunca se regodea en él. Es difícil de explicarlo. Las situaciones son hiperrealistas, casi de telenovela, pero siempre logra darles un giro verdaderamente sorprendente. La autora no pretende manipular las emociones del lector, sino que lo lleva de la mano a través del melodrama inescapable de nuestra realidad isleña y nos muestra, poco a poco, sin pretensiones ni remordimientos, lo que simplemente es.

El libro parece mostrarnos tres especies diferentes de historias. Están las que se presentan con un estilo similar a la literatura puertorriqueña hiper-realista de la década del 2000, aunque dentro de un trasfondo actualizado y más universal. En cierto modo, uno podría decir que se trata de un estilo ya probado. Por otro lado, no podemos evitar pensar que así somos, que nos repetimos históricamente, generación tras generación, porque la naturaleza del puertorriqueño es fascinante, pintoresca, digna de ser contada, reída y llorada. De esta manera, tenemos seis historias, que son ‘Mema’, ‘Mechita gana una’, ‘Las huellas de una vida’, ‘La mujer que se repite’, ‘Revelación en una parada de guaguas’ y ‘El dulce olor de las almendras’.

Ahora me detengo un momento porque vale la pena señalar algo más. Todos los que hemos leído algunos de los mejores cuentos de Antón Chejov conocemos ese sentimiento inexplicable de angustia pasajera, de tragedia silente y simpleza estruendosa. Es raro que un autor contemporáneo logre alcanzar esta delicadeza y sensibilidad literaria tan admirable y fina. ‘Un gesto de amor’ es un cuento de esta colección que de alguna manera lo logra. Con su caracterización precisa de los personajes, la narrativa ágil, depurada, humana, Arlene Carballo nos conduce a través de la violencia y el ridículo habitual hacia un final en donde la tranquilidad residual lastima.

Por otro lado, el cuento ‘Retoñar’ parece una desviación al estilo de esta colección. Su imaginario preciosista y la narrativa lírica son agradables, aunque no son tan efectivos como los relatos crudos y finales sorpresivos de los otros cuentos de la autora.

‘Las cadenas de la libertad’ es otro relato que se desvía un tanto del estilo principal del libro. Si bien presenta una historia sumamente irónica, el realismo maravilloso del final es delirante y poco anticipado.



Ahora bien, el segundo grupo de historia que se presenta con fuerza en este libro lo son las del mundo islámico. Solo tenemos dos relatos de este tipo, pero son de gran calidad y merecen una buena porción de nuestro comentario.

El primero de estos se titula ‘Algo más que los huesos’. Se trata sobre el origen del espantoso ritual de la lapidación. La crueldad es inescapable, pero la autora le da un giro tierno a la historia. Los personajes principales son un niño y una niña que presenciaron el ritual en donde se entierra a una mujer y se le apedrea hasta la muerte. El niño detesta y repudia lo que le obligaron a hacer, pues se trataba de su propia madre. La niña, por otro lado, lo consuela y está orgullosa de los sentimientos gentiles de su amigo. Sin embargo, la historia esta lejos de ser infantil pues el desenlace final no es la reconciliación ni el perdón, sino la pérdida de la inocencia del niño y cómo esto y las costumbres abominables que nos amoldan y asedian desde pequeños lo llevaron a convertirse en el Comandante de la fe de toda su gente.

El otro relato de este tipo se titula ‘El dedo poderoso de la mujer afgana’. Al igual que en el primero, el ritual de la lapidación toma protagonismo temático, pero esta vez el personaje principal es una mujer adulta. En este caso, vemos como su inteligencia le consigue un lugar privilegiado dentro de la sociedad islámica, pero su poco atractivo físico y, sobre todo, su mentalidad liberal y cuasi-homosexual la hacen un candidato perfecto para desatar la crueldad y el morbo de los hombres a través de la lapidación.

El tercer tipo de relato que la autora nos presenta son los microrelatos. Estos son los menos que me llamaron la atención. La mayoría tienen buenos finales y llevan consigo los elementos importantes de un buen microrelato. Sin embargo no me impactaron tanto como los demás cuentos del libros. Claro, debo hacer una excepción con el cuento ‘La herencia’. El tema seleccionado es mucho más a tono con el resto de las historias y funciona como un final perfecto para este gran libro. Me agrada que parezca un punto de origen creativo para el texto y que aparezca al final, pues genera una sensación de circularidad.


En fin, les recomiendo mucho esta entrega de Arlene Carballo. La portada del libro parece de un compendio de telenovela de mafia colombiana, pero les aseguro que su contenido está muy lejos de serlo. Mujeres que se portan mal es literatura que se pregunta las injusticias más antiguas y por qué todavía sobreviven, ya sea en la cultura del Islam o en la nuestra, en Borikén.

Mis relatos favoritos son:
'Mema'
'Algo más que los huesos'
'La mujer que se repite'
'Un gesto de amor'
'El dedo poderoso de la mujer afgana'
'La herencia'

Elementos narrativos sobresalientes:
-El aparente melodrama telenovelesco
-La mujer como punto de partida y objetivo
-La inclusión de los medios tecnológicos
-La lapidación como detonante creativo
-La degeneración familiar
-El microrelato