sábado, 2 de noviembre de 2013

Libro trigésimo primero: Manchas de tinta en los dedos


Manchas de tinta en los dedos
de Awilda Cáez

Admito que de primera instancia leí los primeros dos cuentos del libro y lo cerré. Me parecieron muy buenos, tan buenos con los del primer libro de Awilda Cáez, Adiós, Mariana y otras despedidas. Sin embargo, me ocupé en otros quehaceres y lo dejé. No fue hasta esta mañana que me desperté temprano luego de una larga noche y, por alguna razón esotérica, retomé el libro de mi mesa de noche. Entonces ya no lo pude soltar.

Si bien ya dije que los primeros relatos son buenos, la mayoría de los que siguen son aún mejores. Vale la pena hablar un poco del estilo que la autora ha seleccionado, antes de entrar en aspectos más profundos. Manchas de tinta en los dedos es un libro de cuentos sobre grandes tragedias que han ocurrido en los últimos años a nivel internacional. La autora toma las noticias de ataques terroristas, personas desaparecidas y accidentes de aviones para convertirlas en el trasfondo de las historias de sus personajes.

Los relatos del libro suceden en países diferentes, por lo que la autora se dio a la tarea de investigar las ciudades y los dialectos de las personas que viven en ellas. Ya sea en México, Argentina o India, los personajes se sienten naturales, sus acciones verosímiles y humanas. A pesar de las tragedias, que pueden ser por causas naturales o de la maldad humana, ninguno de los personajes principales se presenta como totalmente perverso o heroico. Los inocentes corren despavoridos y los malvados se enamoran.  Uno puede generar empatía con ellos. El mejor ejemplo de esto es el relato “También caen del cielo”.


Ahora bien, dentro del contexto muy bien estructurado del libro, resalta la destreza de la escritora. Ya habíamos visto con su primer libro el cuidado que Awilda Cáez le presta a su trabajo creativo. Dentro de simples desamores podemos encontrar la humanidad de un hombre deprimido a través de la narrativa de esta escritora. Manchas de tinta en los dedos no es la excepción. Si bien está construido de una manera bastante diferente al primer libro, podemos encontrar ciertas cosas que se repiten como una especie de sello de la escritora.

Por ejemplo, tenemos la división en partes o secciones del libro, como espejos que presentan diferentes aspectos de una misma cuestión, que en este caso son las tragedias internacionales. En el primer libro teníamos Ellos y Ellas; en este encontramos Primera Plana y Gente. Se podría decir que en la primera parte la autora se enfoca más bien en el aspecto de la tragedia y las consecuencias en la vida de las personas involucradas. En otras palabras, Primera Plana es una especie de ‘macro’ sobre el asunto. Por otro lado, tenemos el lente de una lupa emocional. Los personajes interesantes de Gente forman parte directa o indirecta con algún suceso lamentable. Quiero decir, pues, que la segunda parte del libro es un acercamiento más íntimo y psicológico a la tragedia internacional.

Creo que el ejemplo más espectacular de Gente es el relato “Estos días de colores”. Tiene que ser el relato mejor logrado del libro. También es el relato que más se desvía del estilo usual de la autora. Ya conocemos a Awilda Cáez por sus finales chejovianos, por su agridulce melancolía y desquite íntimo o secreto que se reflejan perfectamente en su gran relato “Sin punto final”. Sin embargo, “Estos días de colores” es un cuento más dramático, más gracioso y tiene el final más impactante. Este es un cuento difícil de olvidar por el manejo magistral de la técnica del anticipo. A través de una narrativa simpática, la autora nos deja con la boca abierta, precisamente, con el punto final del relato. “Estos días de colores” es un cuento superior, original y fascinante. Entonces, ya vemos que la autora posee un dominio tanto de los finales sutiles, como de los sorpresivos.

No quiero terminar esta breve reseña con una simple exhortación a que lean otro libro más de un autor puertorriqueño. En este caso, necesito destacar la elegancia y la sobriedad de la narrativa de Awilda Cáez. A partir de Adiós, Mariana, solo ha solidificado su arte para entregarnos otra serie de cuentos más complejos, más profundos y mejor investigados, y que conservan la voz agridulce de una autora sensible que procura una gran calidad literaria. Los exhorto a que conozcan los dos libros de Awilda Cáez. Tendrán una gran conversación.

Los mejores relatos son:
- “Pedazos”
- “Sin punto final”
- “Estos días de colores”

Elementos narrativos sobresalientes:
-La psicología
-La intimidad o estilo confesional
-La inclusión del periodismo en la narrativa
-Los finales sutiles o chejovianos
-Los finales sorpresivos e impactantes
-La internacionalidad
-Lo detectivesco
-La tragedia


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