domingo, 28 de diciembre de 2014

Libro trigésimo quinto: Cielos negros

Cielos negros
de David Caleb Acevedo

Durante los últimos días festivos de navidad me dediqué a hacer muchas cosas que tenía pendientes. Estuve leyendo varios libros de cuentos y este es el primero que comentaré.

Cielos negros es una obra de 14 relatos breves. Está repleta de escenas eróticas; sin embargo, no me parece que sea la temática principal del autor, sino que puede ser uno de sus instrumentos literarios favoritos. Las relaciones homosexuales son el punto de partida hacia un viaje de emociones que suelen ser una amalgama poderosa de ternura y cualquier manifestación terrible de la maldad humana, como lo son el desespero, la crueldad o la soledad.

El libro ofrece una variedad de estilos en los que se destacan lo fantástico, el realismo mágico, al relato autobiográfico o testimonial y el terror. El autor tiene la habilidad de narrar sus historias con un tono muy sincero. Esto lo ayuda a consolidar la verosimilitud de las tramas increíbles de submundo para que las tomemos y nos sumerjamos en ellas.


Cielos negros también está cargado de referencias a la cultura popular y al mundo de las bellas artes (“Buck”, “El hipster y el dragón de san Changó”), al ambiente metropolitano de San Juan (“Cielos negros”, “Los bañistas”), al ocultismo (“Cáncer”, “Gasfrodel”), a la jerga del ambiente Queer (“El secreto de su flor”) y a eventos históricos recientes de Puerto Rico. Esto me parece una apuesta osada del autor debido a que se expone al desconocimiento de algunos lectores sobre uno u otro aspecto de su narrativa. Por otro lado, para el que reconozca muchos de estos detalles tendrá sin duda una lectura mucho más interesante. En este sentido, es probable que David Caleb Acevedo haya concebido Cielos negros con el propósito de impactar a un lector informado.

Antes de concluir mis comentarios, tengo que destacar el relato “Salamandra”. Es mi favorito de este libro y es digno de antologarse por virtud de su sobriedad, verosimilitud y humanismo.

La lectura de Cielos negros es ágil e impactante. El autor tiene la destreza de encontrar luz en la oscuridad pues la ternura y la bondad son vigentes en casi todas las situaciones terribles que nos presenta. Predominantemente erótico, Cielos negros puede ser una obra Queer diferente que no se regodea en sus circunstancias, sino que las utiliza para alcanzar algo más.

Mis relatos favoritos fueron:
-“Salamandra”
-“Gasfrodel”
-“La pasión, según Caín”
-“El secreto de su flor”

Elementos narrativos interesantes:
-El contrapunto y la fábula en “Tan sol de un planeta”
-Los varios narradores en “El secreto de su flor”
-El erotismo

-La brevedad

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