sábado, 23 de enero de 2016

Libro cuadragésimo tercero: Las camelias de Amelia

Las camelias de Amelia
de Zoé Jiménez Corretjer

Hace algún tiempo—más de lo que me gustaría admitir—tuve un mentor que ahora es un buen amigo y me dijo que mi forma de escribir se parecía mucho al de una amiga suya. Apunté el nombre y el título: Zoé Jiménez Corretjer, Las camelias de Amelias. Sabía que tenía que leerla, pero cuando la busqué en las librerías locales no conseguí el título. Hace poco estuve comprando algunos libros en la tienda digital de Amazon y vi Las camelias de Amelia en la lista de sugerencias. De inmediato recordé las palabras de mi profesor y lo compré.

Al leer el primer cuento del libro pude comprender el comentario de mi antiguo profesor. Aparte de la calidad o el interesante contenido de Las camelias de Amelia, esta obra me enganchó emocionalmente porque hasta entonces no había leído a otro autor puertorriqueño que viera el mundo de la manera en que Jiménez Corretjer lo hace. Tomando en cuenta que siempre es más difícil hablar de uno mismo que de otra persona, se me hace un poco complicado describir el estilo de la autora en cuestión porque siento que también estoy hablando un poco de mí. Al menos en Las camelias de Amelia, que es el único de muchos libros de la autora que he leído, existe un trasfondo hiperrealista, crudo y a veces hasta obsceno, que se reviste mágicamente de elementos fantásticos que le infunden un sentido lírico muy extraño. Digo extraño porque aunque comparte elementos de varios estilos literarios, no se parece al realismo mágico ni al naturalismo crudo.  Aunque la propia terminología es contradictoria, se le podría llamar hiperrealismo fantástico. Al menos con Zoé Jiménez Corretjer, al verlo en texto es fácil comprender que algo así realmente es posible y funciona.

Creo que la obra también me llamó la atención porque siempre hubo quien intentó disuadirme de escribir como lo hacía. Digo que lo hacía, porque aunque nunca he abandonado mi interés por lo fantástico y el lenguaje lírico—o musical, como me gusta llamarlo—, sí he adoptado una forma un poco más sobria, menos volátil, y me molesto conmigo mismo al darme cuenta de que he perdido algo de esa magia. Por otro lado, me regocija saber que tengo compatriotas con una percepción literaria introspectiva, liberadora y espontánea. No todos sabemos presentar una propuesta literaria con la sinceridad de Jiménez Corretjer.

Para hablar un poco más del texto, aparte del contenido fantástico, el lenguaje lírico y la ambientación hiperreal, Las camelias de Amelia tiene algunos temas en común con la cosmovisión literaria puertorriqueña actual. El feminismo, la raza, el clasismo y la cotidianidad se exponen de forma contestataria. La voz de todos los relatos es predominantemente femenina y tiene una subconsciencia que va al detalle quirúrgico de lo que es ser mujer. Las descripciones son muy líricas y contrastan diametralmente con las imágenes crudas y situaciones estresantes de algunos relatos. Esta polarización estilística entre el fondo y la forma aportan un gran peso al mencionado hiperrealismo fantástico en donde los fetos abortados se convierten en árboles llorones y los amantes secretos en carne para guisar.

Algunos relatos son mucho más sublimes. El tema de la maternidad existe como un sustrato narrativo de algunas tramas en Las camelias de Amelia. A veces se presenta con una dulzura que lastima debido a la belleza de la ingenuidad imposible del protagonista y otras veces se desborda con un cinismo a propósito que funciona como respuesta salvadora del protagonista. En ambos casos, no son más que representaciones absurdistas de la condición humana y del sufrimiento inherente como resultado de sentirse vivo. Más allá de hablar de la mujer o de la madre, la autora de Las camelias de Amelia comunica una admiración contemplativa, casi silenciosa, por la supervivencia.

No puedo afirmar que Las camelias de Amelia sea un libro de cuentos pesimistas o dedicado al nihilismo destructivo. Tiene momentos hermosos respaldados por la fantasía y el lirismo. De cierta forma, celebra la maternidad y la feminidad a través de sus protagonistas sin olvidarse de las injusticias y fealdades que también acompañan a cualquier personaje multidimensional. Zoé Jiménez Corretjer tiene un estilo diferente al de la corriente puertorriqueña actual con el que enriquece nuestro imaginario creativo. Al releer mis comentarios, me percato de que he estado hablando como escritor en lugar de lector, pero como dije al principio, este libro me enganchó de otra manera. Las camelias de Amelia es una muestra de las posibilidades literarias que podemos disfrutar en Puerto Rico sin necesidad de desconectarnos de los asuntos más vigentes que todos desean ver plasmados en el arte contemporáneo. La autora demuestra una gran sensibilidad artística sin pretender una "corrección política". Su objetivo final, después de todo, es la pura sinceridad.

Mis relatos favoritos son:
“El vellón de Muller”
“La falsificadora”
“La hostia”
“La mujer y el viento”

Elementos literarios predominantes:
-El lenguaje lírico
-El trasfondo hiperrealista
-Personajes y tramas fantásticas
-El feminismo

-La maternidad

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