lunes, 7 de marzo de 2016

Libro cuadragésimo cuarto: Cuentos tan cortos que no aburren

Cuentos tan cortos que no aburren
de Ricardo Martí Ruiz

Esta peculiar colección de relatos cortos es diferente a la inmensa mayoría en al menos un aspecto: la voz narrativa. Hoy día los autores se preocupan mucho por la corrección—pero no me refiero solamente a la corrección ortográfica y gramatical, sino también a lo que llaman la “corrección política”. Me refiero a un término prestado del inglés que indica la intención de apelar a la inclusión y la “igualdad” (realmente se refieren a la justicia, pero bueno...), diría yo. Esto suena muy bonito, pero en la mayoría de las veces me parece que termina atrofiando y restándole valor al trabajo artístico por ser un elemento forzado en la estética. No es el caso de Cuentos tan cortos que no aburren.

Leer este libro es una experiencia similar a sentarse a conversar con un pana mientras te bebes dos o tres cervezas bien frías. Van a hablar sin la preocupación de que alguien más los juzgue. Se sienten en confianza. En este sentido, el autor es bastante osado porque adopta un estilo despreocupado a consciencia. De hecho, en la primera página de información técnica sobre el libro hay una nota del autor que advierte ciertas licencias estilísticas que se ha tomado para evitar, precisamente, que su libro sea interpretado como una obra machista o una crítica a los que empleamos normalmente las formas gramaticales de género. El autor comprende muy bien el riesgo que se ha tomado, aunque inevitablemente pueda caer mal a algunas personas más progresistas. A mí no me molesta.


Como bien anuncia el título del libro, la mayoría de los cuentos incluidos son breves, aunque ninguno tiene las características de un microrelato. Están hilvanados con erotismo y violencia, con fantasías posibles y situaciones extremas que aportan al tono lúdico, y a veces irónico. Usualmente este estilo viene cargado de un cinismo atroz que requiere una perspicacia de parte del lector para descifrar las verdaderas intenciones del narrador, pero en Cuentos tan cortos que no aburren la narración es simple, clara y efectiva. La voz narradora en todos los cuentos es muy sincera excepto, quizás, en “El titán”, que aparenta sugerir alguna posibilidad oscura en la vida de un personaje histórico de la música puertorriqueña.

De lenguaje sencillo, tramas osadas y personajes excéntricos, Cuentos tan cortos que no aburren se sirve de la simpatía callejera, que a la misma vez funciona como aliciente del peligro y el misterio, para fomentar y sostener el interés del lector por la lectura de esta colección de relatos. Si bien no es un libro que le pueda agradar a todo el mundo, en especial por su sinceridad e irreverencia, cualquiera que tenga un buen sentido del humor y una mentalidad abierta lo podrá disfrutar a cabalidad como una alternativa a las corrientes contestatarias que predominan fuertemente en la literatura puertorriqueña contemporánea.

Mis relatos favoritos son:
"Conversación con dios"
"La telefónica, por Kafka"
"La fórmula"

Elementos narrativos predominantes:
-Brevedad
-Lenguaje simple
-Erotismo
-Ludismo

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